Diana Carolina Ochoa - Desbautizar el mundo, profanar el proyecto de vida - Profesora Universitaria

La propuesta es compartir acerca de mi trabajo como profesora universitaria a cargo una asignatura llamada “Proyecto de vida”, allí me he ubicado a un margen imperceptible cuestionando, criticando y provocando fisuras en “la verdad”, iniciando por el concepto mismo de proyecto de vida con todas sus arandelas: futuro, desarrollo humano, libertad, autoestima, etc.; pues entender el “proyecto de vida”, es entender el proyecto neoliberal interiorizado en el corazón, la mente y el cuerpo de los sujetos que buscan “una perspectiva y realización personal” que confiera sus acciones de sentido en lo cotidiano y al tiempo sean competentes en la medición del riesgo y su actuar en el mercado. La asignatura deviene dispositivo micropolítico de resistencia que traiciona la institución, la tradición, las prácticas pedagógicas convencionales, potenciando la experimentación estética, el lenguajear, las narrativas vitales y el pensamiento ético-político desde una crítica sentipensante intensiva. Se trata de comprender cada “clase” como una heterotopía vinculante, vital y performativa. Propongo 3 momentos charla, práctica meditativa y socialización. El tiempo mínimo es de 2 horas. Los modos de producción de subjetividades en la educación hegemónica-mayoritaria son constantes, representativos, reproductivos, normalizados, extensivos, "una constante, de expresión o de contenido, como un metro-patrón con relación al cual se evalúa" (Deleuze y Guattari 2006) y que responde a "una cierta forma de producción económica y cultural", que se articula, organiza y administra para cumplir "con una exigencia del sistema capitalista (la de producir productores)" (Martínez, 2010). Tales dispositivos educativos se sitúan en codificación y administración permanente del yo, el cuerpo, la mente y las formas de relacionarse. Se constituyen subjetividades dóciles y competentes a la vez, sujetos productivos y autorregulados, con capacidad de consumo organizado en un proyecto de vida: “La producción capitalista organiza, estimula y sobreestimula (...) una constitución permanente de subjetividades productivas, autosuficientes, definidas en su vida, competitivas, agradables, buenas ciudadanas, autosuficientes, controladas en sus emociones, emprendedoras y felices; diseñadas para producir y consumir lo producido, siempre con capacidad de endeudamiento” (Martínez y Ochoa, 2016).