CHARLA

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El proceso de fomento al campo del arte y los programas de estímulos

Jaime Cerón Silva

Colombia - Galería Santa Fé

24 de Julio - 2021


Desde la creación del Instituto Colombiano de Cultura – Colcultura en 1967, la gestión cultural del estado colombiano asumió como urgente la tarea de estimular la actividad creativa de los artistas. En las siguientes décadas, otras entidades territoriales, comenzando con el Distrito Capital siguieron este lineamiento. Desde 1991 el Instituto Distrital de Cultura y Turismo comenzó sus convocatorias públicas con el Salón de Arte Joven y unos años después abriría su primer portafolio de estímulos llamado Bogotá, una ciudad que sueña, que incluyó adicionalmente el Premio Luis Caballero, Arte para Bogotá y el Festival Rock al Parque.

En 1997 Colcultura se transformó en el Ministerio de Cultura e instituyó sus programas de Estímulos y Concertación y en 1999 el Distrito abrió un portafolio de estímulos que otorgaba 2 mil millones de pesos en todas las áreas artísticas.

En el umbral del siglo XX los debates en torno a estos programas revisaron si esos incentivos efectivamente estaban estimulando todas las dimensiones del campo artístico -creación, formación, circulación, investigación y apropiación- y si permitían que proyectos asociados a todas las áreas de intervención que estructuran el campo del arte pudieran ver una opción de viabilidad. Fue ahí cuando se comenzaron a promover los salones regionales de artistas a través de convocatorias para proyectos de curaduría y cuando se implementaron los primeros programas de residencias artísticas. Posteriormente se fueron emulando programas similares en diferentes territorios de Colombia.

La charla busca analizar los trasfondos de política pública que subyacen a los programas de estímulos, así como también propone realizar una revisión de los protocolos que establecen las garantías de transparencia y equidad que deben caracterizar estos programas en las distintas entidades territoriales que conforman al país.

 

Since the creation of the Colombian Institute of Culture - Colcultura in 1967, the cultural management of the Colombian state assumed the urgent task of stimulating the creative activity of artists.

In the following decades, other territorial entities, beginning with the Capital District, followed this guideline. Since 1991, the District Institute of Culture and Tourism began its public calls with the Young Art Hall and a few years later it would open its first portfolio of stimuli called Bogotá, a city that dreams, which additionally included the Luis Caballero Prize, Art for Bogotá and the Rock to the Park Festival.

In 1997, Colcultura became the Ministry of Culture and instituted its Stimulus and Agreement programs, and in 1999 the District opened a portfolio of incentives that granted 2 billion pesos in all artistic areas. At the turn of the 20th century, the debates around these programs examined whether these incentives were effectively stimulating all dimensions of the artistic field -creation, training, circulation, research and appropriation- and whether they allowed projects associated with all areas of intervention that structure the field of art could see a feasibility option. It was there that the regional artists' salons began to be promoted through calls for curatorial projects and when the first artistic residency programs were implemented. Later, similar programs were emulated in different territories of Colombia.

The talk seeks to analyze the public policy background that underlies the stimulus programs, as well as a review of the protocols that establish the guarantees of transparency and equity that must characterize these programs in the different territorial entities that make up the country.